Hay fragancias… y luego está Tom Ford Tobacco Vanille.
Un icono absoluto de la perfumería nicho contemporánea, lanzado en 2007 dentro de la exclusiva colección Private Blend, concebido para quienes buscan lujo, intensidad y presencia inolvidable.
Desde la primera pulverización, el tabaco cálido y especiado domina con elegancia aristocrática. No es un tabaco seco ni agresivo; es profundo, ligeramente dulce y absolutamente envolvente.
La vainilla entra cremosa, opulenta, casi licorosa, abrazada por el cacao y la tonka, creando una estela adictiva y sensual.
El resultado es una fragancia intensa, gourmand, elegante y extremadamente duradera, ideal para otoño e invierno o para noches donde quieras dejar huella.
Hay fragancias… y luego está Tom Ford Tobacco Vanille.
Un icono absoluto de la perfumería nicho contemporánea, lanzado en 2007 dentro de la exclusiva colección Private Blend, concebido para quienes buscan lujo, intensidad y presencia inolvidable.
Desde la primera pulverización, el tabaco cálido y especiado domina con elegancia aristocrática. No es un tabaco seco ni agresivo; es profundo, ligeramente dulce y absolutamente envolvente.
La vainilla entra cremosa, opulenta, casi licorosa, abrazada por el cacao y la tonka, creando una estela adictiva y sensual.
El resultado es una fragancia intensa, gourmand, elegante y extremadamente duradera, ideal para otoño e invierno o para noches donde quieras dejar huella.